¿Qué le falta a un wearable para convertirse en un must?

¿Qué le falta a un wearable para convertirse en un must?

Por Oto Whitehead | 13 mayo, 2014

Aunque prácticamente acaban de nacer, hay quien comienza a plantearse que los wearables parecen más una moda pasajera que la tecnología del presente-futuro. De hecho, algunos artículos recientes ponen sobre la mesa la realidad actual de este tipo de dispositivos: uno de cada tres usuarios lo acaba abandonando en un cajón.

Parece que al principio nos resultan atractivos, llamativos, o es posible también que queramos ser los primeros en aparecer por el gimnasio con él. Y es justo en este momento cuando nos llega la oportunidad de probar uno de ellos: FitBit Flex, una pulsera que monitoriza el sueño y la actividad. ¿Cuáles serán nuestras impresiones después de utilizarlo siete días?

Siete días parecen son suficientes para comprobar el rendimiento de este wearable. Puede ser muy recomendable para aquellos que se tomen en serio lo de llevar una vida sana o lo necesiten por temas de salud. Pero quizás para el resto resulte un poco aburrido. Al fin y al cabo siempre ofrece el mismo tipo de información.

Al principio introduces las calorías que comes, para tener un control sobre calorías ingeridas y calorías quemadas. Al día siguiente, te pesas y ves que bueno, más o menos te podías esperar haber subido o haber bajado algo de peso. Te lo llevas al gimnasio, y ahí comienzan algunos problemas: Si el dispositivo no se mueve, no contabiliza nada. Así que… ¿Bici estática? Sí, poniendo la mano sobre la pierna. ¿Escalera móvil? Sí, pero sin agarrarte que si no tampoco cuenta. ¿Spinning? Quizás si te lo atas al tobillo… Hay que echarle un poco de imaginación, desde luego.

La batería puede durar de 3 a 5 días, dependiendo del uso que le des, por lo que ya tienes otro cacharro más del que preocuparte.

Alguien pensará, bueno, pero también mide el sueño, quizás eso sea menos complicado y las estadísticas sean mejores. Después de siete días ha quedado comprobado que lo mide… Pero tiene un sistema de medición que puede no coincidir con la realidad. La aplicación Sleep As Android ha resultado ser mucho más efectiva para medir las fases del sueño.

Aquí una gráfica de las dos durante la misma noche, para hacer comparaciones.

fitbit.png

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Sleep As Android fue capaz de medir, con bastante acierto, esas dos horas de no haber pegado ojo, entre las 5 y las 7. Otro problema es que al principio de la noche parece que FitBit determina bastante bien las fases del sueño, pero por la mañana el momento de despertarse parece ser aquel en el que sales del modo sueño de la pulsera. Si te despiertas antes, no lo detecta.

Pero llegados a este punto volvemos al artículo y no nos sorprende nada lo que leemos. Primero, es una tecnología que aún da algunos quebraderos de cabeza, y por consiguiente, el dispositivo al final no resulta ser lo que esperábamos. Así que lógicamente muchos optarán por dejarlo en un cajón.

Seguimos pensando que los wearables aún tienen mucho que decir, pero parece que también tendrán que mejorar un poco más o satisfacer otro tipo de necesidades para convertirse en un elemento que utilicemos siempre en nuestro día a día.

¿Qué le falta a un wearable para convertirse en un must?

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